lunes, enero 4

1) Animal Collective: Merriweather Post Pavillion

Disco endiosado por sus composiciones psicodélicas y “arriesgadas”. Personalmente, no comprendo tal halago. No escucho nada revolucionario en sus canciones, ya que las alusiones a los Beach Boys son tan claras que la novedad queda tan anémica con un diario vespertino. Por otra parte, siento que los Animal Collective, en su afán experimental, ingresa en un espiral de repeticiones sonoras que la dejan carente de emoción. ¡Infladísima!

2) Grizzly Bear: Veckatimest

Otro grupo bastante inflado, también con marcadas influencias de los Beach Boys. En este caso, las creaciones de Grizzly Bear remiten, además de la banda de Brian Wilson, al Bowie circa “Space Oddity” y por ese motivo el disco se transforma en una apacible y efímera experiencia. No está mal, pero de ahí a colarlo en las mejores ubicaciones hay años luces de diferencia.

3) Girls: Album

Melodías que ya hemos escuchados, solos de guitarras súper predecibles, estribillos que uno los asimila y los recuerda, en las primeras escuchas, con alegría, pero luego se comienza a notar lo vago, insustancial y pasajero que son las canciones de “Album”. Para colmo, la voz del cantante exaspera con su tono nasal-adolescente (se nota mucho en “Lust For Life”) y dan ganas de que venga Iggy Pop para golpearlo. Girls es el grupito de estación (claramente veraniego), con videos en los cuales participan chicas y chicos distendidos, un tanto melancólicos, un tanto aburridos de sus vidas burguesas.

4) The Pains of Being Pure at Heart

Otro grupo púber que cobija sus melodías dentro de una visión nostálgica. Con una clara influencia del shoegaze ochentoso (típicas baladas inmersas en capas ruidosas), los "Paint of Being…" son una meseta atemporal, sin materia prima, repitiendo una y mil veces los pasos de otras legendarias bandas del género. Un aspecto positivo: Es muy probable (y saludable) que a los pocos segundos de escuchar este disco, sienta uno grandes deseos de poner un cd/mp3 de Jesus & Mary Chain y olvidar malas copias/revivals.

5) Phoenix: Wolfgang Amadeus Phoenix

La banda francesa editó un disco pop prolijo que cuenta con canciones pegagozas y producidas de manera cristalina. El piano marca el ritmo melódico del disco y la voz suave de Thomas Mars acentúan el cálido clima en el cual “Wolfgang Amadeus Phoenix” vive. Quizás a muchos los convenció esta suma de elementos. Personalmente, la considero aburrida. Los tracks son parte del repertorio insustancial de cualquier banda inglesa o estadounidense sin sangre, que su talón de aquiles consiste en componer melodías agri-dulces para su nutrido grupo de fans llore ante tanta sensibilidad de un carilindo que, además, tiene prestigio entre la crítica “indie”. En sí, el álbum no es una obra detestable, ya que si uno escuchara las canciones mientras realiza cualquier otra acción no le molestaría. Sí se convierte en una experiencia insulsa cuando “Wolfgang….” es percibido con atención. Hay tanto orden y exactitud instrumental en los temas que el álbum de Phoenix parece ser concebido por personas que tienen todo en la vida y no saben para qué seguir viviendo.