Cuando escucho el primer disco de The Smiles & Frowns se me hace imposible no remitirme a las mejores canciones de Paul McCartney como integrante de los Beatles. El espirtitú de "When I´m 64” recorre todo el disco de esta agrupación integrada por Adam Mattson y Christopher James.
Los fugaces 24 minutos que dura la obra están envueltos dentro de un clima ensoñador y melancólico. Esa melancolía ya revistada por tantos artistas pero que, en manos de gente sabia, vuelve a sonar novedosa para nuestros oídos.
Cuando elogié el debut de The Smiles & Frowns, sostuve que sonidos ya escuchados pueden volver a sonar nuevos en mano de gente sabia. “The Cavalcade” entra en este grupo, ya que "Many Moons" es un disco lleno de esas melodías suaves y refinadas que tantas veces hemos escuchados sin cansarnos. ¿Influencias? Un poco de Belle & Sebastian, pero principalmente noto un parentesco, en sus finísimos solos de guitarra, con Luna.
Es una experiencia muy agradable escuchar un álbum en el cual todas sus canciones dejan una sonrisa. "Many Moons" lo logra con austeridad y mucha belleza.
Neil Hannon sigue cantando con una clase increíble. Sus composiciones continúan teniendo altas dosis de inspiración. Pero esta vez sin recaer en el drama de las cuerdas, sino en baladas pop simples y optimistas. No obstante, esto no quita que en "Bang Goes the knightood" no aparezcan las clásicas composiciones que nos remiten a una burguesía en decadencia, una crisis existencial de clase. Por otra parte, también hay lugar para pequeñas baladas folk y otras improvisaciones en clave electro.
Pero lo que prima en “Bang….” es un espíritu festivo y esperanzador. Y esa alegría es tan palpable que en pocos segundos pasa hacia nuestros oídos.
“Pikelet” es el proyecto unipersonal de Evelyn Morris, una chica australiana que compone canciones en clave dream-pop, con buenas dosis de experimentación, rasguidos de guitarras tenues, muchos loops y baterías programadas que marcan los ritmos, a veces contemplativos otras veces más bien dulces.
Su voz recién la estoy incorporando a mi organismo, ya que al principio pensé: “Es la voz de la cantante de “Brodacast”. Si bien existe una gran diferencia tonal entre Morris y Trish Keenan, las melodías de ambos grupos pueden resultar agradablemente comparativas. La mezcla de dulzura y experimentación son una combinación recurrente en “Stem”. Podemos apreciar en sus canciones coros angelicales, flautas caóticas, guitarras acogedoras y, principalmente, la sensación de estar escuchando melodías propicias para todo tipo de sueños y pesadillas.
Para quienes extrañen la ya mencionada mezcla de dulzura + experimentación en “Broadcast” (que no existe en su último trabajo), “Pikelet” es un placer auditivo y uno de los mejores discos del año.
Owen Pallet tenía un grupo llamado Final Fantasy que en realidad era un proyecto individual. Por problemas judiciales, debió dejar su alter ego y editó "Heartland" bajo su propio nombre. Musicalmente no ha cambiado mucho. Sus épicas composiciones, basadas en su mayoría en violines [tocados por él mismo] y loops, siguen siendo heroicas y emotivas. Esta vez, las clásicas y contemporáneas melodías del Owen Pallet son la banda de sonido para contar la historia de un grajero que lucha por descubrirse así mismo. Para tal historia, el violinista cuenta con una ayudita de sus amigos: La Orquesta Filarmónica Checa.
Como si se tratara de un filme dramático, “Heartland” atraviesa diversas sensaciones melodramáticas, con algunos respiros entremedio, pero siempre apretando del nudo para conmover.