lunes, octubre 13

No More Music

Muchas veces (casi siempre en realidad) uno tiene que presenciar una situación para comprobar algunos preceptos. Ayer sucedió algo que convalida dicha afirmación. Seré breve, ya que no quiero simplemente insultar al cielo y terminar con un reclamo egoísta y oportuno. La intención de este post será simplemente la de narrar algo que todos saben, muchos lo comprobaron y, porque no, alertar a otras personas que aún no han sufrido esta situación tan común como molesta.

Ayer fui víctima de un robo. Calles: Perón y Callao (Capital Federal). Hora: Entre las 4 y las 5 de la madrugada. Detalles: Un coche que se deja estacionado en mencionadas calles. Un par de cafés tomados en un lugar con una M en forma de arco iris a una cuadra del lugar citado. Pasada la hora, la vuelta hacia el vehículo y la vista de un vidrio trasero destrozado por una piedra.

Hecha la aclaración de los elementos formales, paso a desarrollarlos un poco. ¿Con qué podría empezar? Como el título es lo más significativo, creo que podría decir que fue y es doloroso haber perdido el reproductor MP3 que a pesar de tener un costo alto, no es su precio lo que hace dolorosa la pérdida. Los momentos, segundos, minutos de felicidad originado por sonidos que canalizaba este aparato se detendrán por un tiempo. Y da tristeza.

Terminado el llanto, paso a otro elemento. Sé que mis palabras sonarán muy obvias y “manoseadas”, de todas formas no deja de sorprenderme algo. ¿Cómo es posible que nadie haya visto y/o denunciado el hecho? Es frustrante recordar los patrulleros que percibimos antes del siniestro por la zona, así como también irritante ver a bastante gente caminar por Callao, una vez que se tomó nota de lo sucedido. Es inentendible que nadie haya visto, oído, sentido, etc.…Pero pareciera que así fue…

Continúo con estas palabras que seguramente se han escrito unas miles de veces. Al termina de asimilar la cuestión delictiva, se intentó encontrar una comisaría. Desde Callao y Perón, hasta Viamonte no había un solo policía en las calles. Fue casi una odisea encontrar a un muchacho de azul para preguntarle sobre la comisaría más cercana. Hubo un momento en el cual la búsqueda era ya sin sentido.

Un canillita siempre sabe de estas cosas, y así fue.

Si algo me faltaba para ser una persona común creo que ya lo he conseguido. Al entrar a la Comisaría (Lavalle 1985) me encontré con un panorama desolador. Nadie en las afueras de la dependencia y nadie en el sector donde se nos debían atender. Para más sorpresa, computadoras y otros elementos electrónicos estaban a la vista con muchas puertas abiertas. Era una escena bastante absurda. Pero era recién el principio. Al notar que la atención al público era inexistente, comencé a recorrer el lugar, hasta que dí con una persona que estaba concentrada con su CPU. Este hombre demostró su enojo ante mi “atrevimiento” de buscar a alguien que quisiera tomar nota de lo sucedido. Seguramente le hubiese encantado que me conformara con los toc-toc a la puerta y esperar eternamente sentado. Cuando apareció un oficial, éste no pudo con su ingenio y su aparición lo que menos trajo fue soluciones. La máxima seguridad de los datos no creo que sea el fundamento principal para pedir que el coche esté retenido hasta el martes para las pericias. “Una denuncia menos, es un punto a favor”, imagino que pueden pensar estos muchachos.

Entonces….En conclusión: Si tenía alguna duda de que era una persona común, ya no la tengo. Soy uno más de las estadísticas (extra-oficiales) de

inseguridad. También soy una excepción al “saber popular” que teme al “peligroso Conurbano”, esa jungla insegura que pueden matarte en cualquier instante. Bueno, en esa “selva” no me han tocado. Fue en Capital Federal. En dos calles bastante transitadas, como lo son Perón y Callao, dos calles que son un aviso para quién lea esto, ya que fue extraño escuchar, minutos post-robo, a un flaco gritar: “Me robaron el celular”.

Que decir de la policía que nadie haya dicho antes. Nada. Simplemente denunciar su

inexistencia por toda la zona mencionada y su burocratización para realizar una denuncia.

Para terminar; un duelo. Por tantas horas de alegrías auditivas. Sniff!....QDEP

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo lamento Migue..un bajón...

Sandra

Marian dijo...

Que mal Miguel! A mi me robaron el celular en Callao y Corrientes hace un tiempo y paso lo mismo, encontre a un policia en un esquina y me miro con cara de "y bue"... y me dijo que haga la denuncia en la comisaria.. para que? bue.

Pregunta egoista: el audio de la entrevista a los padres de Fran estaba ahi?? jua