jueves, enero 14

3) Antony & The Johnsons: The Crying Light

Existen dos elementos fundamentales que transforman a “The Crying Light” en imprescindible. Por un lado, la voz de Antony Hegarty es indiscutiblemente emotiva e hipnótica. Su tono capta la atención y envuelve los oídos tal como lo hacía el flautista de Hamelin. Las inflexiones del artista británico provocan escalofríos y una piel de gallina difícil de evitar. Por otro lado, la música, una suma entre el piano tocado por Antony y el aporte fundamental del grupo The Johnsons, crean un perfecto contexto dramático y desgarrador para que exprese sus penurias. Quizás este álbum pueda ser rechazado por su tristeza remarcada. No obstante, sería un error no darle un espacio adecuado a mencionada obra, simplemente por temor a quedar atrapado en la angustia de “The Cryling Light”. No obstante, también es necesario señalar que este disco es de aquellos que se disfrutan plenamente cuando de hecho uno termina afectado anímicamente. Es así que cierto sadomasoquismo musical se vuelve imprescindible para dejar entrar a “The Cryling…” en nuestras vidas. Una vez dentro, el desconsuelo de Antony es miel pura y los sutiles aportes musicales los mejores recolectores de semejante desesperación.

2) Bibio: Ambivalence Avenue

Misceláneas compositivas ha creado Stephen Wilkinson para dar forma a “Ambivalence Avenue”, un rompecabezas imposible de armar y muy variado para calificar. En él, hay piezas soul, pop, tecno, hip-hop, ambient, folk, etc.… Eso sí, existe una mano artesanal en todas las canciones para que cada composición brille dentro (y por fuera) del género citado. El multi-instrumentalista inglés estimula de manera anárquica las actividades neurológicas del oyente. Los viajes de Wilkinson incluyen muchas estaciones. Uno puede entristecerse con canciones en calve folk (“The palm of your wave”, “Haikuesque -When She Laughs-”), imaginar a tribus festejando fechas espirituales (“Ambivalence Avenue”, “Lovers' Carvings”), degustar melodías soul (“Jealous of Roses”) o compenetrarse con las (claras) influencia ambient, proveniente de Boards of Canada (“Fire Ant”, “Sugarette”, “S'vive”). Si bien menciono canciones para cada imaginario en el cual Bibio incursiona, estos tagg no son fijos. Se mezclan entre sí y son llevados a cabo con inquietud y precisión durante 40 minutos tan fugaces como atractivos.

1) Wild Beasts: Two Dancers

Un pop fino, sutil, con algunos retoques experimentales, convierten a “Two Dancers” en un manjar adictivo y deleitoso. La voz (aguda) de Hayden Thorpe es una delicia que se disfruta gracias a una banda que toca todos sus instrumentos con armonía y elegancia. Wild Beasts destila un carisma similar al Pulp, circa “Different Class”. Si bien el estilo de una banda y otra son diferentes, existe una similitud en la manera de expresarse. Thorpe canta con tal vanidad y seguridad que es imposible no seguirlo en sus inflexiones vocales, como hace más de una década lo hacía Jarvis Cocker. El cantante se luce en la mayoría de las canciones y, como si fuera poco, participa en un dueto glorioso con el bajista Chris Talbot en “All kings mens”. Agudos y graves se confluyen y crean una pieza de arte.

“Two Dancer” no va a cambiar ningún parámetro estético ni es una obra que marque un antes y un después en la música (dos características que muchos necesitan como el agua y por esa razón se sobrevaloran discos “experimentales”). No obstante, este LP es una muestra más de cómo el género pop puede seguir regenerándose y aspirar a una belleza tal que roza la perfección compositiva.

lunes, enero 4

Discos del 2009

El 2009 se retiró hace unos días y ya varios blogs han hecho sus listas con sus mejores discos. Afortunadamente, el año que ha terminado me encontró con un amplio espacio para escuchar mucha música. Dada esta situación, me siento con una relativa seguridad para poder remarcar lo más significante, en materia musical, que fue editado hace 12 meses atrás.

Como si fuera poco, me han dado ganas de hacer una lista aparte, con los cinco discos más sobrevalorados que aparecen en casi todos los blogs “indies” como puntos altos del 2009. Quizás, esta enumeración (negativa) se produce debido al fastidio que me provoca ver a las mismas bandas (con sus repetidas obras) integrando el altar de un gran número de sitios. ¿Internet (bajo la enorme accesibilidad para descargar archivos) no era una herramienta para profundizar? ¿Todos miramos para el mismo lado, a pesar de contar con un espacio ilimitado? Hablo en plural, ya que cuando describa mis cinco discos del 2009, habrá material conocido vía Pitchfork, o algún otro blog que se nutre de grandes sitios. Hay excepciones también.

Terminada esta introducción, aquí van las figuritas repetidas (y sobrevaloradas) del 2009.

Pequeña Aclaración: Quedaron afuera de este listado (por falta de tiempo): The xx, Dirty Projectors, Atlas Sound y The Flaming Lips.